JHON DEWEY

Demostró práctica y teóricamente que el instrumentalismo, al presionar enérgicamente sobre la inteligencia, sobre el método científico y la democratización universal, puede aplicarse provechosamente a la educación, a la lógica, a la psicología, a las relaciones económicas y sociales, a la política, a la crítica de arte, a la religión y al estudio y complemento de las ciencias físicas. Se ha hecho observar frecuentemente que la filosofía de Dewey ha tenido efectos más tangibles en el campo de la educación. Al filo del siglo actual, cuando dirigía su famosa escuela experimental de la Universidad de Chicago (1894-1904), propagó los siguientes principios básicos de educación: 1) la educación cubre un campo tan amplio como la transmisión de la cultura y la escolaridad es sólo un método de educación; 2) la educación no supone una mera preparación del porvenir, sino un proceso rector de las experiencias presentes que haga fácilmente accesibles las experiencias apetecibles del futuro; 3) la mejor manera de aprender es practicar; 4) la finalidad del proceso educativo es el progreso; 5) la educación debe estimular el desarrollo individual, tanto más cuanto que todos los individuos difieren; 6) la actividad dirigida, el experimento y el examen de los principios y resultados deben reemplazar al ejercicio mecánico; 7) el espíritu de compañerismo debe proyectarse en la cooperación entre los individuos de un grupo. En cuanto a su contribución a la psicología es evidente que dos de los movimientos actuales importantes en este campo, el funcionalismo de Ángel y el primitivo behaviorismo de Watson, proceden en gran parte de las obras psicológicas de Dewey. Establece diferencia entre las actividades de las cosas no vivientes y las de los seres vivientes por la presencia en éstos de necesidades y satisfacciones.
